Sistema Inmune y Síndrome de Down
El síndrome de Down se asocia a alteraciones del sistema inmune que afectan tanto la inmunidad innata como adaptativa. En este artículo explicamos por qué existe mayor riesgo de infecciones, qué medidas preventivas son clave y cómo realizar un seguimiento adecuado.
¿Qué es el síndrome de Down y por qué impacta al sistema inmune?
El síndrome de Down (SD) es causado por una copia extra del cromosoma 21 y ocurre aproximadamente en 1 de cada 700 nacimientos. Se asocia a diversas comorbilidades, como retraso del desarrollo, cardiopatías congénitas, anomalías gastrointestinales, mayor riesgo de enfermedades autoinmunes y malignidades hematológicas.
Desde el punto de vista inmunológico, el SD es el síndrome genético más frecuentemente asociado a inmunodeficiencias, afectando tanto la inmunidad innata como la adaptativa.
Alteraciones del sistema inmunológico en el síndrome de Down
La desregulación inmunitaria en el SD es amplia e incluye alteraciones en:
Células T y B
Monocitos y neutrófilos (quimiotaxis alterada)
Citoquinas circulantes
Respuesta de anticuerpos subóptima
Estas alteraciones contribuyen a:
Mayor riesgo de infecciones
Peor respuesta clínica
Inflamación crónica persistente
Otros componentes de la inmunidad innata que pueden verse afectados incluyen las células T gamma delta, el inflamasoma y los receptores tipo Toll.
Mayor riesgo de infecciones y hospitalizaciones
Los niños con síndrome de Down constituyen un grupo de alto riesgo para infecciones más graves y recurrentes, especialmente respiratorias. En comparación con la población general, presentan:
Mayor tasa de hospitalización
Estancias hospitalarias más prolongadas
Mayor necesidad de soporte ventilatorio y cuidados intensivos
Hasta un 30 % más de riesgo de mortalidad por sepsis
Además, existe evidencia de que la respuesta a las vacunas puede ser subóptima y que la inmunidad adaptativa puede disminuir con el tiempo.
Factores anatómicos que aumentan la susceptibilidad a infecciones
Algunas características anatómicas también contribuyen al mayor riesgo infeccioso, como:
Hipoplasia del tercio medio facial
Macroglosia relativa
Trompa de Eustaquio más corta
Estas condiciones favorecen la aspiración de secreciones, infecciones respiratorias bajas y otitis media recurrente, pudiendo generar hipoacusia neurosensorial.
Enfermedades autoinmunes e inflamación crónica
Las personas con SD presentan mayor prevalencia de enfermedades autoinmunes, entre ellas:
Hipotiroidismo
Enfermedad celíaca
Diabetes mellitus tipo 1
Artritis reumatoide
La inflamación crónica persistente puede generar complicaciones a largo plazo. Un ejemplo relevante es la mayor prevalencia de demencia de inicio precoz, asociada a procesos neuroinflamatorios exacerbados, que pueden verse potenciados por infecciones crónicas como la periodontitis.
Virus Respiratorio Sincitial (VRS): un riesgo clave
La bronquiolitis por virus respiratorio sincitial (VRS) afecta de manera desproporcionada a lactantes con síndrome de Down, quienes presentan:
Mayor riesgo de hospitalización
Mayor duración de la estadía hospitalaria
Mayor necesidad de ingreso a UCI
Mayor mortalidad, independiente de la presencia de cardiopatía congénita
Existe inmunización pasiva con palivizumab, que reduce hospitalizaciones entre un 55 y 72 %. Dada la alta carga de enfermedad, cada vez hay más evidencia que apoya la profilaxis universal en lactantes con síndrome de Down.
Estrategias terapéuticas e inmunoprofilaxis
Se han estudiado distintas estrategias para reducir infecciones recurrentes en niños con SD:
Zinc oral: no ha demostrado beneficios clínicos significativos
Pidotimod: reducción en frecuencia y gravedad de infecciones respiratorias
Broncho‑Vaxom: aumento de IgA e IgG y mejor activación de linfocitos T
Azitromicina: evidencia indirecta sugiere beneficio en infecciones respiratorias bajas recurrentes
Si bien algunos resultados son prometedores, se requieren más estudios específicos en esta población.
Importancia del seguimiento médico estrecho
Todo lo anterior subraya la necesidad de un seguimiento más frecuente y riguroso en pacientes con síndrome de Down, con foco en:
Prevención de infecciones
Detección precoz de inflamación crónica
Control de enfermedades autoinmunes
Estrategias de inmunización adecuadas
Una vigilancia activa puede mejorar significativamente la calidad de vida y el pronóstico a largo plazo.