Mi hijo se enferma todo el tiempo: ¿es normal o es el sistema inmune?

Por Dra. María Lorena Ferreira Aranguren, médica especialista en Inmunología y Alergias (Universidad de Chile), Registro Superintendencia de Salud N° 32448. Revisado el 22 de octubre de 2026.

Es la preocupación que más se repite en nuestra encuesta a familias: “se enferma cada dos semanas”, “desde que entró al jardín no para”, “este año tomó antibióticos cuatro o cinco veces”. Esta guía explica cuántas infecciones son esperables, qué señales sí justifican estudiar las defensas y qué ayuda de verdad a prevenirlas.

Me preguntan seguido: “Dra., ¿mi hijo tiene las defensas bajas?”. La respuesta corta y la larga, con evidencia.

Respuesta corta. En la gran mayoría de los niños, enfermarse muy seguido en los primeros años es normal y no significa que el sistema inmune funcione mal. Son virus respiratorios, muchos y distintos, y el sistema inmune está aprendiendo a reconocerlos. Lo que importa no es solo cuántas veces se enferma, sino cómo: si las infecciones son graves, poco habituales, no responden al tratamiento o el niño no crece bien, ahí sí hay que evaluarlo.

Cuántas infecciones son normales

Un niño menor de 3 años tiene en promedio unas 5 infecciones respiratorias altas al año, y muchos tienen bastantes más. En un estudio finlandés que siguió a niños desde el nacimiento, el 10% que más se enfermaba tuvo una mediana de casi 10 infecciones al año, la mayoría por rinovirus, el virus del resfrío común. En la gran mayoría no había una enfermedad del sistema inmune detrás: el factor de riesgo más claro fue tener hermanos mayores, además de la exposición a virus en la sala cuna.

Lo que más se nota es la entrada a la sala cuna o al jardín. En otro estudio finlandés, los días con síntomas respiratorios pasaron de casi 4 al mes a más de 10 al mes dos meses después de empezar, y luego fueron bajando de a poco durante el año.

El efecto de la sala cuna

Más días con síntomas al empezar, y después bajan

Antes de entrardías con síntomas al mes
3,8
2 meses despuésdías con síntomas al mes
10,6

Después del peak, los días con síntomas fueron disminuyendo durante los 9 meses siguientes. Y hay una compensación: en un estudio canadiense, los niños que fueron a sala cuna grande antes de los 2 años y medio se enfermaron más a esa edad, pero tuvieron menos infecciones respiratorias y menos otitis entre los 5 y los 8 años.

Fuentes: Schuez-Havupalo L et al., BMJ Open 2017; Côté SM et al., Arch Pediatr Adolesc Med 2010.

También ayuda saber cuánto dura cada cuadro. Una revisión de estudios en niños encontró que el 90% se recupera de un resfrío en unos 15 días y de la tos aguda en unos 25 días. Una tos que dura tres semanas después de un resfrío, en un niño que come, juega y duerme bien, suele estar dentro de lo esperable. Y si un resfrío se junta con el siguiente, da la impresión de que “nunca se sana”, aunque en realidad son virus distintos.

Cuándo sí estudiar las defensas

Las enfermedades del sistema inmune existen: hoy se conocen más de 500 errores innatos de la inmunidad, y una médica chilena, la Dra. María Cecilia Poli, es la primera autora de la clasificación internacional más reciente. Pero son poco frecuentes, y lo que las distingue no es tanto el número de resfríos como el tipo de infección.

Para orientarse

Lo esperable y las señales de alerta

Suele ser normal

  • Resfríos frecuentes que se resuelven, sobre todo el primer año de sala cuna o jardín
  • Tos que dura hasta 3 o 4 semanas después de un resfrío
  • Crece y se desarrolla bien, y entre un cuadro y otro está sano
  • Se recupera sin antibióticos o con tratamientos habituales

Consulte con inmunología

  • 2 o más neumonías en un año
  • Infecciones graves o profundas: sepsis, meningitis, abscesos en la piel o en órganos
  • Necesidad de antibióticos por vena para controlar las infecciones, o 2 meses o más de antibióticos con poco efecto
  • No sube de peso o no crece como se espera
  • Algorra o infección por hongos que no se va
  • Familiares con inmunodeficiencia
  • 4 o más otitis nuevas en un año
  • Infecciones junto con enfermedades autoinmunes o inflamatorias

En un estudio británico con 563 niños, las señales que mejor anticiparon una inmunodeficiencia fueron los antecedentes familiares, la necesidad de antibióticos por vena y el retraso del crecimiento. Por eso no conviene mirar solo el número de resfríos.

Fuentes: Fundación Jeffrey Modell, 10 señales de alerta de inmunodeficiencia primaria; Subbarayan A et al., Pediatrics 2011; Reilly L y Emonts M, Ther Adv Infect Dis 2023.

Cuando hay señales de alerta, el estudio inicial es simple: un hemograma con recuento de células, las inmunoglobulinas (los anticuerpos, comparados con los valores normales para la edad) y la respuesta a las vacunas que ya recibió. Según el resultado, se avanza a exámenes más específicos.

Si no son las defensas, ¿qué es?

Muchos niños que “viven congestionados” no tienen una infección tras otra, sino otra causa que se superpone a los resfríos:

  • Rinitis alérgica: congestión, estornudos y picazón de nariz que no se van, a veces con tos y flema.

  • Adenoides grandes: ronquido, respiración por la boca, sueño inquieto.

  • Asma o bronquitis obstructiva: silbidos y tos de noche o con el ejercicio, que muchas veces se confunden con “bronquitis a repetición”.

  • Humo de cigarrillo en la casa: en lactantes, que alguien fume en el hogar aumenta en cerca de 50% el riesgo de infecciones respiratorias bajas, y más del doble el de bronquiolitis.

  • Contaminación del aire: en Santiago, los días de invierno con más material particulado fino se asocian a más consultas de urgencia de niños por neumonía.

Distinguir estas causas cambia el tratamiento. Una rinitis alérgica no se cura con antibióticos, y un asma no diagnosticada sigue “enfermando” al niño aunque se le den todos los jarabes.

Los antibióticos no previenen el siguiente resfrío

La mayoría de las infecciones respiratorias de los niños son virales, y ahí los antibióticos no ayudan. Una revisión Cochrane no encontró beneficio de los antibióticos en el resfrío común, y cuando la mucosidad es espesa o verde tampoco se recomienda usarlos de rutina: los efectos adversos aumentan. Además, los antibióticos repetidos en los primeros años alteran la microbiota intestinal y, en algunos estudios, se asocian a más riesgo de asma. Cuando un niño recibe cuatro o cinco antibióticos en un año, vale la pena revisar si de verdad eran necesarios y qué hay detrás.

Qué ayuda de verdad a prevenir

Prevención con evidencia

Lo que funciona y lo que se promete de más

Funciona

  • Vacunas al día, incluida la influenza cada año desde los 6 meses, según el calendario del Ministerio de Salud
  • Nirsevimab contra el virus respiratorio sincicial: en Chile redujo en 76% las hospitalizaciones por este virus en su primera temporada
  • Una casa sin humo de cigarrillo
  • Lavado de manos y quedarse en casa los días de fiebre
  • Lactancia materna, que protege contra infecciones en la infancia

Beneficio pequeño o no demostrado

  • Lisados bacterianos como Broncho-Vaxom: beneficio modesto y estudios de baja calidad; no previno las sibilancias en el estudio más grande
  • Vitamina D: efecto pequeño; lo importante es corregir el déficit si existe
  • Probióticos: posible beneficio pequeño, con evidencia de baja certeza
  • Productos para “subir las defensas”: sin respaldo
Fuentes: Torres JP et al., Lancet Infect Dis 2025; Jones LL et al., Respir Res 2011; Victora CG et al., Lancet 2016; Morgan WJ et al., Lancet 2026 (ORBEX); Castro-Rodríguez JA et al., Pediatr Allergy Immunol 2024; Jolliffe DA et al., Lancet Diabetes Endocrinol 2021; Zhao Y et al., Cochrane 2022.

¿Y el Broncho-Vaxom?

Es un lisado bacteriano: contiene componentes de bacterias muertas que se toman por boca para “entrenar” la respuesta inmune. En teoría suena razonable, y en el laboratorio produce cambios inmunológicos. Pero que algo suene lógico no significa que funcione en la vida real. En septiembre de 2026 se publicó en The Lancet el estudio ORBEX: 822 lactantes de 6 a 18 meses con alto riesgo de asma recibieron Broncho-Vaxom o placebo durante dos años y se siguieron tres años más. Las enfermedades respiratorias con silbidos aparecieron en 21% de los que recibieron el medicamento y en 18% de los que recibieron placebo, una diferencia sin significado estadístico. No previene el asma.

Eso no quiere decir que no sirva para nada. En niños que ya tienen infecciones a repetición, algunos estudios muestran menos episodios, pero el beneficio es modesto y los resultados no se repiten de forma consistente: una revisión de 2024 analizó nueve metaanálisis y solo uno era de buena calidad metodológica. Si se usa, que sea con expectativas realistas y como parte de un plan, no como solución.

Mitos y lo que dice la evidencia

Mitos frecuentes

Lo que escuchamos en consulta

Si se enferma tanto, tiene las defensas bajas.

Entre 4 y 10 infecciones al año es común en niños pequeños, y más el primer año de sala cuna. Lo que alerta es la gravedad, no solo el número.

Mocos verdes significan infección bacteriana y hay que dar antibiótico.

El color de la mucosidad por sí solo no distingue un virus de una bacteria. En el resfrío, los antibióticos no ayudan.

Una tos de tres semanas necesita antibiótico.

El 90% de las toses agudas en niños se resuelve en unos 25 días. Se evalúa si hay fiebre persistente, dificultad para respirar o decaimiento.

La sala cuna le arruina el sistema inmune.

Hay más infecciones al comienzo y menos después, en la etapa escolar.

Hay que “subir las defensas”.

El objetivo no es un sistema inmune más fuerte, sino uno sano y bien regulado. Un sistema inmune que reacciona de más también enferma.

Fuentes: Toivonen L et al., Pediatr Infect Dis J 2016; Schuez-Havupalo L et al., BMJ Open 2017; Thompson M et al., BMJ 2013; Kenealy T y Arroll B, Cochrane 2013; Côté SM et al., 2010.

Preguntas frecuentes

¿Hay una vacuna para que deje de enfermarse tanto?

No. La mayoría de los resfríos los producen decenas de virus distintos, sobre todo rinovirus, y para ellos no hay vacuna. Las vacunas que existen previenen infecciones específicas que pueden ser graves, como la influenza, el neumococo, el COVID-19 y, en lactantes, el virus respiratorio sincicial con nirsevimab. Por eso es tan importante tenerlas al día.

¿Es mejor que se enferme ahora para que después no se enferme?

Exponer a propósito a un niño a una infección no lo protege y puede ser peligroso. La varicela, por ejemplo, puede complicarse con infecciones graves de la piel, neumonía o encefalitis en niños sanos, y la vacuna la previene. A los niños se les vacuna; no se les expone a enfermedades a propósito.

¿Sirve la vitamina D o los probióticos?

La vitamina D tiene un efecto pequeño en la prevención de infecciones respiratorias; tiene sentido corregirla si está baja. Los probióticos podrían reducir un poco los resfríos, pero los estudios usan cepas y dosis muy distintas y la certeza es baja.

Mi hijo vive congestionado, pero casi nunca tiene fiebre. ¿Qué puede ser?

Una congestión permanente sin fiebre hace pensar en rinitis alérgica o adenoides grandes más que en infecciones repetidas. Vale la pena evaluarlo, porque ambas tienen tratamiento.

Para aprovechar la consulta

Qué conviene anotar y traer

  • Un calendario de infecciones de los últimos 6 a 12 meses: fecha, qué fue, si hubo fiebre y cuánto duró.
  • Cada antibiótico que recibió, con fecha y para qué se indicó.
  • Hospitalizaciones, radiografías y exámenes previos.
  • El carné de vacunas y la curva de peso y talla del control sano.
  • Antecedentes familiares: alergias, asma, inmunodeficiencias o infecciones graves en la familia.
Centro de Alergias e Inmunología Dra. Lorena Ferreira.

Cuándo agendar

Cuándo conviene una evaluación con inmunología

  • Tiene alguna de las señales de alerta de esta guía.
  • Recibe antibióticos muchas veces al año y no está claro por qué.
  • Vive congestionado o con tos, y se sospecha alergia o asma.
  • Hay hospitalizaciones por infecciones o neumonías repetidas.
  • Usted necesita un plan claro y dejar de ir de consulta en consulta.
Centro de Alergias e Inmunología Dra. Lorena Ferreira.

Si su hijo tiene alguna de estas señales, o simplemente necesita ordenar lo que está pasando, puede agendar una consulta presencial o por telemedicina en Encuadrado.

Este es contenido educativo y no reemplaza una evaluación médica. No evaluamos casos por correo ni por redes sociales.

Por qué “subir las defensas” no es la meta es uno de los temas que desarrollo en Inmunidad Real, el curso online donde explico cómo funciona el sistema inmune con evidencia y sin mitos.

Fuentes

  1. Chonmaitree T, et al. Viral upper respiratory tract infection and otitis media complication in young children. Clin Infect Dis. 2008;46:815-23. doi.org/10.1086/528685

  2. Toivonen L, et al. Burden of recurrent respiratory tract infections in children: a prospective cohort study. Pediatr Infect Dis J. 2016;35:e362-9. doi.org/10.1097/INF.0000000000001304

  3. Schuez-Havupalo L, et al. Daycare attendance and respiratory tract infections: a prospective birth cohort study. BMJ Open. 2017;7:e014635. doi.org/10.1136/bmjopen-2016-014635

  4. Côté SM, et al. Short- and long-term risk of infections as a function of group child care attendance: an 8-year population-based study. Arch Pediatr Adolesc Med. 2010;164:1132-7. doi.org/10.1001/archpediatrics.2010.216

  5. Thompson M, et al. Duration of symptoms of respiratory tract infections in children: systematic review. BMJ. 2013;347:f7027. doi.org/10.1136/bmj.f7027

  6. Poli MC, et al. Human inborn errors of immunity: 2024 update on the classification from the International Union of Immunological Societies Expert Committee. J Hum Immun. 2025;1:e20250003. doi.org/10.70962/jhi.20250003

  7. Fundación Jeffrey Modell. 10 Warning Signs of Primary Immunodeficiency. info4pi.org

  8. Subbarayan A, et al. Clinical features that identify children with primary immunodeficiency diseases. Pediatrics. 2011;127:810-6. doi.org/10.1542/peds.2010-3680

  9. Reilly L, Emonts M. Recurrent or unusual infections in children: when to worry about inborn errors of immunity. Ther Adv Infect Dis. 2023;10:20499361231162978. doi.org/10.1177/20499361231162978

  10. Bonilla FA, et al. Practice parameter for the diagnosis and management of primary immunodeficiency. J Allergy Clin Immunol. 2015;136:1186-205. doi.org/10.1016/j.jaci.2015.04.049

  11. Jones LL, et al. Parental and household smoking and the increased risk of bronchitis, bronchiolitis and other lower respiratory infections in infancy: systematic review and meta-analysis. Respir Res. 2011;12:5. doi.org/10.1186/1465-9921-12-5

  12. Ilabaca M, et al. Association between levels of fine particulate and emergency visits for pneumonia and other respiratory illnesses among children in Santiago, Chile. J Air Waste Manag Assoc. 1999;49:154-63. doi.org/10.1080/10473289.1999.10463879

  13. Kenealy T, Arroll B. Antibiotics for the common cold and acute purulent rhinitis. Cochrane Database Syst Rev. 2013;(6):CD000247. doi.org/10.1002/14651858.CD000247.pub3

  14. Korpela K, et al. Intestinal microbiome is related to lifetime antibiotic use in Finnish pre-school children. Nat Commun. 2016;7:10410. doi.org/10.1038/ncomms10410

  15. Torres JP, et al. Effectiveness and impact of nirsevimab in Chile during the first season of a national immunisation strategy against RSV (NIRSE-CL). Lancet Infect Dis. 2025;25:1189-98. doi.org/10.1016/S1473-3099(25)00233-6

  16. Victora CG, et al. Breastfeeding in the 21st century: epidemiology, mechanisms, and lifelong effect. Lancet. 2016;387:475-90. doi.org/10.1016/S0140-6736(15)01024-7

  17. Morgan WJ, et al. Use of the bacterial lysate OM-85 for the primary prevention of wheezing lower respiratory illness in preschool children: a randomised, placebo-controlled trial. Lancet. 2026;408:1103-13. doi.org/10.1016/S0140-6736(26)01443-1

  18. Castro-Rodríguez JA, et al. A critical analysis of the effect of OM-85 for the prevention of recurrent respiratory tract infections or wheezing/asthma from systematic reviews with meta-analysis. Pediatr Allergy Immunol. 2024;35:e14186. doi.org/10.1111/pai.14186

  19. Jolliffe DA, et al. Vitamin D supplementation to prevent acute respiratory infections: a systematic review and meta-analysis of aggregate data from randomised controlled trials. Lancet Diabetes Endocrinol. 2021;9:276-92. doi.org/10.1016/S2213-8587(21)00051-6

  20. Zhao Y, et al. Probiotics for preventing acute upper respiratory tract infections. Cochrane Database Syst Rev. 2022;8:CD006895. doi.org/10.1002/14651858.CD006895.pub4

Dra. Lorena Ferreira

Médica especialista en Inmunología y directora del Centro de Alergias e Inmunología Dra. Lorena Ferreira. Más de 30 años de experiencia con lactantes, niños y adultos.

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