Caldo de huesos: mitos y realidades desde la evidencia científica

El caldo de huesos se ha vuelto popular como “alimento milagroso”, pero ¿qué dice realmente la ciencia sobre sus beneficios y riesgos?

¿Qué es el caldo de huesos?

El caldo de huesos se prepara hirviendo huesos de animales y tejido conectivo durante varias horas. Durante este proceso se libera colágeno, que al enfriarse forma una capa gelatinosa, lo que ha llevado a muchas personas a atribuirle múltiples beneficios para la salud. En los últimos años, el caldo de huesos se ha popularizado especialmente en dietas de moda como la dieta paleo, siendo promocionado como bajo en calorías, antiinflamatorio y beneficioso para articulaciones, piel y sistema inmune.

Pero… ¿existe evidencia científica que respalde estas afirmaciones?

¿Tiene beneficios comprobados para la salud?

Hasta el momento, no existe evidencia científica sólida que demuestre que el caldo de huesos tenga beneficios superiores a los de cualquier otro caldo tradicional.

Algunas personas reportan sentirse mejor al consumirlo, lo que puede explicarse por:

  • El consumo de líquidos calientes

  • El efecto reconfortante del caldo

  • Un posible efecto placebo

Esto no significa que sea dañino en sí mismo, pero tampoco lo convierte en un suplemento milagroso. El contenido nutricional del caldo de huesos puede variar mucho según la preparación. Como referencia, una taza de caldo de huesos de vacuno contiene aproximadamente:

  • Calorías: 39

  • Proteínas: 9 g

  • Grasas: 1 g

  • Carbohidratos: 0 g

Si bien aporta algo de proteína, no es una fuente completa ni suficiente de nutrientes, por lo que no debe utilizarse como reemplazo de comidas, ya que esto puede ser riesgoso.

¿Qué pasa con el colágeno?

Una de las principales creencias es que el colágeno del caldo de huesos mejora directamente la piel, los huesos y las articulaciones. Sin embargo, cuando ingerimos colágeno, este se descompone en aminoácidos, que el cuerpo utiliza como cualquier otro aminoácido proveniente de alimentos.

No hay evidencia de que el colágeno consumido se transforme directamente en colágeno en nuestras articulaciones o piel.

De hecho, el colágeno es una fuente relativamente pobre de aminoácidos en comparación con otros alimentos.

Riesgos potenciales del caldo de huesos

Aunque suele considerarse “natural”, el caldo de huesos no está exento de riesgos:

  • Contaminación bacteriana si no se prepara o almacena adecuadamente

  • Presencia de alérgenos, según los ingredientes utilizados

  • Interacciones con medicamentos, especialmente anticoagulantes

  • Metales pesados, como el plomo

Estudios han demostrado que los huesos pueden liberar plomo durante la cocción prolongada. Un estudio realizado en el Reino Unido mostró niveles significativamente más altos de plomo en caldo de huesos en comparación con agua sola. Entonces… ¿es recomendable?

Con la evidencia disponible, podemos concluir que:

  • El caldo de huesos no ofrece beneficios comprobados superiores a otros caldos

  • No es un suplemento nutricional

  • Puede consumirse ocasionalmente como parte de una alimentación equilibrada

  • No debe considerarse un tratamiento ni una solución para problemas articulares, digestivos o inmunológicos

Una dieta rica en verduras, frutas y alimentos variados sigue siendo una mejor fuente de los nutrientes necesarios para la salud general. El caldo de huesos puede ser reconfortante y agradable, pero no es un alimento milagroso. Es importante informarse y basar nuestras decisiones en evidencia científica, evitando expectativas poco realistas sobre sus beneficios.

Ante dudas nutricionales o de salud, siempre es recomendable consultar con un profesional.

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